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QUIÉN SOY

Soy alguien que ha estado en tus zapatos

Hay momentos en la vida en los que todo se rompe… Y no hay palabras suficientes, ni consuelo, ni respuestas que calmen lo que estás sintiendo. Si estás aquí, probablemente conoces ese lugar.

El silencio de una casa que antes estaba llena, la ausencia en cada rincón, la sensación de que algo dentro de ti también se ha apagado. Y, a pesar de toda la devastación de la pérdida, a veces, hay algo más difícil todavía de sostener: la culpa.

Soy Zara Avis, experta en duelo animal y especialista en culpa traumática en el duelo animal, acompaño a personas que han perdido a su peludines y quedan atrapadas en el sufrimiento o en esos pensamientos repetitivos fruto de la culpa.

Ayudo a personas que se torturan con el “debería haber hecho más”,  que se castigan por esas decisiones (como la eutanasia) que pesan demasiado aunque fueran hechas desde el amor de evitar dolor a sus pequeños, personas que se encontraron con accidentes o finales que no fueron como esperaban…

Justo ahí, en el borde más afilado y doloroso te espero para apoyarte y sostenerte.

Puedo ayudarte a salir del túnel de la pérdida animal, a integrar y aceptar lo sucedido y a dejar atrás el dolor y la culpa mientras honras a tu peque.

Antes de acompañar, yo también estuve ahí, donde tú estás hoy. Y no desde la teoría de un libro, o desde la distancia de escucharlo de pasada sino desde dentro.

Soy alguien que ha estado en tus zapatos…

También perdí a mi querida perrihija Pug de una manera que creí inconcebible donde se mezcló la mala suerte, la negligencia y la eutanasia, un cóctel accidentado que apagó mi mundo y que lo cambió para siempre.

Sé lo que significa llorar en silencio unas veces y desconsoladamente otras, extrañar su presencia, su mirada, gestos, sonidos, cada día, en cada rincón y a cada momento; repasar en bucle los últimos días pensando qué podría haber hecho para cambiar aquel final… sentir culpa por lo ocurrido y también por cualquier pequeño instante de alivio pasajero que pudiera sentir.

También qué se siente cuando la rabia abrasadora te recorre y conozco bien la sensación de sentirme profundamente sola, incapaz de encontrar motivos para continuar.

No encontrar la ayuda adecuada hizo que mi proceso se alargara hasta somatizar y bordear una depresión profunda. Ni los consejos típicos, ni los libros, ni las charlas de diván tenían efecto suficiente, es más, cada vez estaba más confusa y el vacío era mayor, de hecho invadía cada aspecto de mi vida aunque por fuera intentaba disimular y aparentar estar bien.

Busqué respuestas durante meses, leía y me documentaba sobre duelo, fases, terapia, culpa… Entender qué me estaba pasando me ayudó pero no era suficiente, necesitaba algo que realmente transformara tanto dolor, que lo disolviera para poder recuperar los recuerdos felices con mi pequeña y no revivir lo sucedido en la clínica cada noche.

Esa transformación, ese alivio verdadero llegó cuando combiné el poder de la escritura, del ritual y la narrativa fue entonces cuando la herida de la pérdida empezó a cerrarse.

En ese momento se abrió una salida que permitió la entrada de luz y todo empezó a cambiar.

La Luz de la Salida…

Supe poner rumbo desde el fondo oscuro del túnel del duelo hacia la luz de la salida y mi propósito me encontró: ayudar a otros a transitar estos momentos tan duros aplicando todo lo que me había servido eficientemente a través de una metodología nueva que incorporara lo mejor de las últimas terapias sobre duelo animal con el valor añadido de todo lo experimentado y aprendido.

Apostando por el homenaje a nuestros peludines y aprovechando el tremendo poder de la tradición, el ritual, la narrativa y las meditaciones… destilando todo lo que me ayudó eficazmente.

Aunando y combinando las técnicas más efectivas con la escucha activa y la asistencia individual de manera sencilla, entendible y cercana. Entregando alto valor y verdad en cada paso. Sin replicar perfiles y siendo transparente y honesta.

De todo ese proceso nace lo que hoy es la marca distintiva en mi trabajo, el Método Cartas desde Sirio®, un enfoque propio que combina acompañamiento emocional y resolución de culpa, para ayudarte a transitar el duelo animal sin quedarte atrapada en él.

He puesto todo lo que soy y mis valores al servicio de los que aman a sus peludines más allá de la despedida y creo que no hay mejor homenaje que le pueda ofrecer a mi chiquitina que ese; por eso lo hago de corazón, esforzándome cada día, ampliando conocimientos, apostando por la excelencia y la calidad en mis servicios.

Hoy acompaño a personas que están exactamente donde yo estuve, personas que sienten que no saben qué hacer o cómo continuar, que no encuentran respuestas, que no saben cómo salir de ahí y que, muchas veces, no se sienten comprendidas en su entorno.

Sé lo que se siente y PUEDO AYUDARTE:

He sido certificada como Acompañante en Duelo Animal (ADA) por metodología especializada y reconocida en habla hispana. He sido reconocida como Best Pet Grief Support Specialist 2026 por EU Business News y consultada como experta en duelo animal y especialista en culpa por algunos medios como La Vanguardia.

Pero más allá de cualquier certificación, título y número de dolientes acompañados, hay algo que sostiene todo lo que hago: lo he vivido.

Por eso no te acompaño desde arriba sino que camino a tu lado, sosteniendo lo que duele,
poniendo palabras a lo que no sabes explicar y ayudándote a salir de ese bucle donde ahora mismo puede que te encuentres, para que el amor pese más que el dolor de la despedida.

Quizá hoy te sea imposible de creer pero es posible sanar y no por ello estarás olvidando o traicionando a tu animal, todo lo contrario, ya que integrarás tu proceso y recordarás a tu peque desde el amor más puro, honrando así su vida y sus enseñanzas.

 ¿Quieres que te ayude a conseguirlo?

Deja que te muestre el camino que yo misma he recorrido y recuperemos tu bienestar mientras honras a tu peque. Únete al Clan de Sirio, el grupo de acompañados que salieron de ese túnel oscuro y que ahora miran atrás con gratitud y sin sufrimiento.

No estás sola en este viaje, deja que ponga una brújula en tus manos, escribamos el nombre de tu animal en el cielo estrellado de Sirio, haz clic en “agendar” y caminemos juntas.

Si conoces a alguien que esté pasando por el duelo animal, ¡compártelo! Juntos, podemos crear una red de apoyo y comprensión en estos momentos tan difíciles.

Te envío un gran abrazo,

Zara Avis | Experta en Duelo Animal | Especialista en Culpa
@cartasdesdesirio

ACEPTAR LA VERDAD

Desde niña he tenido gran empatía, algo que se extendía al mundo animal. Los animales que formaban parte de nuestra familia están en muchos de mis mejores recuerdos de infancia y adolescencia.

Recuerdo que cuando llegaba la hora de partir para un animal, en casa se escuchaba lo que muchos hemos escuchado “se ha escapado”, “se lo han llevado”… algo que las madres y padres cuentan intentando amortiguar el golpe de realidad de la muerte y que sin darse cuenta, con la mejor de sus intenciones, nos deja sin recursos para saber afrontar el final de la vida y su impermanencia.

Recuerdo jornadas de rabia y frustración por la desaparición de amigos animales… Algo que cambió con la muerte de nuestra canaria, a la que acogimos tras encontrarla una noche de lluvia en la calle. Como cada mañana, me disponía a saludarla y a servirle su desayuno… pero no pudo ser. “Mamá, ¡no se mueve!”

Mi madre llegó de inmediato y me explicó que era viejita y su cuerpo ya no había podido resistir más. Para mí tenía todo el sentido y a pesar de sentir una gran pena tras tantos años de alegría en la casa, no sentí la frustración de ocasiones anteriores. Por suerte nadie dijo lo típico de “se ha dormido” etc. Se me había dicho la VERDAD, el ciclo de la vida contenido en aquel cuerpecito dorado. 

La enterramos en un paraje natural y de alguna manera sentí que regresaba a la naturaleza. Me despedí de ella en un pequeño diario en el que escribía cuando sucedía algún hecho que tenía gran relevancia para mí, y sin duda lo tenía: digerir la muerte de una amiga emplumada y alegre, sin mentiras piadosas y con naturalidad. “No te olvidaré nunca” Han pasado más de treinta años, y como veis así ha sido, no la he olvidado.

LA PÉRDIDA EN OTROS: Verbalizar y homenajear

Era adolescente cuando Jackie, la perrihija de una amiga de mi madre falleció. Para aquella mujer, su labradora significaba el mundo entero, su apoyo incondicional cuando la vida se hacía difícil. Su pérdida la sumió en una tristeza indescriptible, había perdido su alma gemela, su compañera de vida, su confidente, su TODO.

Mis padres me pidieron que hiciera un retrato de Jackie al óleo para hacerle un regalo sorpresa, me esforcé hasta conseguir el máximo parecido, el brillo de los ojos, su gesto sereno… Recuerdo llegar a su casa con el cuadro oculto bajo una tela, ella no esperaba nada y cuando se descubrió la imagen salió literalmente corriendo, intentando tapar el llanto.

Pensé que quizá no había sido tan buena idea a pesar de nuestra buena intención, que quizá verse obligada a recibir ese regalo le recordaba más amargamente su pérdida.

Me equivoqué: llamó a los pocos días dándome las gracias por aquel retrato, porque era un homenaje precioso y que Jackie no se merecía menos. Me alegró inmensamente y posteriormente nos contó lo mucho que la quería, lo que significaba su pérdida… se abrió y mostró su dolor, verbalizando cómo se sentía, aliviando la tensión y la clandestinidad con la que suele llevarse el duelo animal. “He podido colgar el retrato” nos dijo “antes no podía mirar pero ahora me hace sonreír“. Saber esto me produjo mucho alivio y felicidad, ya que nuestra pequeña acción había sido beneficiosa. Me sentí realmente bien pudiendo ayudarla en ese tránsito tan delicado y difícil y además homenajear a Jackie.

A pesar de mis protestas me obsequió con un pequeño colgante que he llevado puesto décadas. “Ojalá esto igualara lo que has hecho“.

Ahora pienso que sin saberlo, vosotras me ofrecisteis el primer trazo de mi propósito y siempre estaré agradecida (tanto a ellas como a mis padres por haber tenido la idea). Espero que ahora, estéis juntas de nuevo caminando una al lado de la otra como solíais hacer. 

ETAPAS QUE CIERRAN Y OTRAS QUE SE ABREN: Despedidas y Bienvenidas

Hacía un par de años que mi etapa universitaria había acabado, dejé mi pueblo burgalés y me mudé a Valencia (España). Recién llegada y bajando del coche recibí una llamada desde casa: nuestro lorito barranquero, había fallecido tras más de una década con nosotros, la enfermedad con la que estaba luchando desde hacía unas semanas y que parecía que iba a remitir, de pronto había terminado con su vida. No fue hasta días después que no pude llorar y expresar mi dolor, ya que el shock inicial de la noticia se mezcló con los nervios de la mudanza. La vida, que es como es, nos dio otro golpe inesperado que convirtió nuestra familia multiespecie en una enteramente humana de nuevo, todo en menos de dos semanas. Nuestro samoyedo Bran, fue mordido por una víbora en el campo, el veterinario no pudo hacer nada por él. 

Sentí rabia con la vida,  ¿cómo era posible tanta injusticia? El tiempo pasó y Pug, llegó a mi vida para llenarla de alegría. Mi compañera, mi perrihija, mi asistenta 24h/7 (los que tenéis o habéis tenido un carlino sabéis porqué lo digo). Ella es la razón por la que hoy estás leyendo esto y por la que este proyecto tomó forma. Compartimos casi 13 años maravillosos, aprendí muchísimo a su lado y sí, también tras su partida que me dejó bordeando una depresión profunda. Te hablaré de ello en otra entrega.

Entendí además, con el trabajo interno que los duelos por las muertes anteriores, no habían sido cerrados, había pasado el tiempo pero yo no había generado herramientas para enfrentarme al nuevo duelo por Pug.

Sentía rabia y culpa y aunque la situaciones habían sido muy diferentes en cada caso, había un hilo común: creía que la vida era profundamente injusta y cruel. El dolor y el vacío fueron terribles, nunca había sentido nada igual, tan devastador.

 

LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

No fue hasta tiempo después casi dos años, con todos los duelos sanados e integrados que pude ver claramente el regalo que había sido el tenerlos a todos en mi vida. El dolor transmutó en gratitud y aunque aún les echaba de menos, las lágrimas eran nostalgia, eran de agradecimiento, sin rabia ni culpa por los momentos finales.

Por fin, el peso de todo lo vivido superaba al amargo instante de sus muertes, el marcador había cambiado, la vida ganaba por el simple hecho de habernos cruzado y de haber compartido tantos momentos tesoro, tantos aprendizajes que nada ni nadie podría arrebatarme jamás.

Tras llegar al final de esa senda y conectar con personas que habían vivido lo mismo que yo, decidí que el espacio Cartas desde Sirio debía hacerse realidad, para poder ayudar a todos los que estaban donde yo había estado y que pudieran beneficiarse de todo lo que yo misma viví y aprendí muchas veces a base de cometer errores que ahora podía enseñar a evitar.

Me formé como ADA (Acompañante al Duelo Animal) de la mano de Laura Vidal, seguí ampliando mi formación, documentándome, leyendo… hasta crear un método nuevo y efectivo para transitar el duelo, sin olvidar el homenaje, el tremendo poder de la tradición y la narrativa, de las meditaciones… de todo lo que me ayudó eficazmente y de lo que aprendí. Aunando y combinando las técnicas más efectivas con la escucha activa y la asistencia individual de manera sencilla, entendible y cercana. Entregando alto valor y verdad en cada paso. Sin replicar perfiles, siendo transparente y poniendo mucho cariño en este proyecto.

Mi misión sería poner al servicio de quien lo necesitara todos mis conocimientos y experiencia tanto personal como profesional. Y sí, también es mi manera de honrar a mi querida Pug, ya que sin ella todo esto no hubiera sido posible. Mi modo de homenajear a todos los peludos y emplumados que han pasado por mi vida.

Quizá hoy te sea imposible de creer pero del duelo también se sale y no por ello estarás olvidando o traicionando a tu animal, todo lo contrario, ya que lo integrarás y lo recordarás desde el amor más puro, honrando así su vida y sus enseñanzas.

Sé que puede costar de creer en el punto en el que lees esto hoy, pero te aseguro que del mismo modo que tu dolor es real, tu sanación también puede serlo. ¿Quieres que te ayude a conseguirlo?

Deja que te muestre el camino que yo misma he recorrido y logremos recuperar tu bienestar mientras honras a tu peque. Únete al Clan de Sirio, el grupo de acompañados que salieron de ese túnel oscuro y que ahora miran atrás con gratitud y sin dolor.

No estás sola en este viaje, deja que ponga una brújula en tus manos, escribamos el nombre de tu animal en el cielo estrellado de Sirio.

Cartas desde Sirio

Método Cartas desde Sirio ®, el único enfoque integral de acompañamiento en el Duelo Animal y resolución de culpa traumática que combina terapia, rituales, meditación guiada y narrativa sanadora, creado por Zara Avis, experta en duelo animal y especialista en culpa.

Servicios

Santuario Clan de Sirio (Próximamente)

Servicios para Veterinarios (Próximamente)

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