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La Culpa tras la Eutanasia
de tu peludín
Muy a menudo escucho “me siento culpable por la eutanasia a mi perro“, “me siento fatal tras dormir a mi gato”, “siento que maté a mi peludo”… Y es que perder a un compañero animal es una de las experiencias más devastadoras que podemos vivir pero si además su despedida hemos tenido que afrontar una la eutanasia, la intensidad del dolor puede ir acompañada por una sombra inmensamente pesada: la culpa.
Sé bien cómo se siente, porque lo he vivido.
Es importante saber que sentir culpa tras la eutanasia de tu peludín es completamente normal y natural. La culpa nos indica que existe un amor que no sabe dónde colocarse y se enreda en preguntas que no tienen una respuesta, da igual las veces que nos las repitamos:
“¿Era su momento?”
“¿Y si hubiera esperado un poco más?”
“¿Y si hubo algo que no intenté?”
“¿Lo he traicionado?”
“¿Y si me equivoqué?”
Estos bucles mentales, suelen repetirse una y otra vez en procesos de duelo donde ha habido que tomar una decisión tan dolorosa como es decir adiós “antes” de que la vida lo haga por sí sola, y justo aquí es donde hay que hacer una pausa y recordarte algo esencial: la eutanasia no es un abandono ni de traición, es un acto de amor y compasión donde se prioriza el bienestar de nuestro peque por encima de nuestro, ya que nos romperá el corazón.
¿Es normal sentir culpa después de la eutanasia de mi compañero animal?
Sí, es completamente normal y muy frecuente. La culpa tras la eutanasia de nuestro peludín es una de las experiencias más intensas del duelo animal. Aparece porque el vínculo era profundo y porque fuiste tú quien tomó la decisión final. Eso no significa que hicieras algo mal: tomaste esa decisión con la información que tenías, con el deseo de protegerle del sufrimiento y desde el amor más profundo. La culpa, en este caso, es una señal de cuánto le amabas, no de que fallaste.
Aunque nos cueste verlo, especialmente cuando la partida aún es reciente, liberar a nuestro peludín se trata del último acto de amor, donde le salvamos del sufrimiento, de una falta importante en su calidad de vida… A veces el sufrimiento puede ser muy superior a los momentos de bienestar, cuando su cuerpecito ya no responde, y tomar la decisión de dormir a nuestro animalito es un acto compasivo.
Tomar la decisión de acompañarle a una muerte digna, sin dolor, no fue rendirte, ni fue fallarle, fue poner su bienestar por delante de tu necesidad de tenerle cerca un día más, por tanto, eso no es egoísmo, ni eres culpable de nada, eso es Amor con mayúsculas.
El duelo animal después de la eutanasia como ya hemos visto, agudiza el dolor pero tienes que tener claro que hacer lo mejor por ellos, dejarles ir, aún sabiendo que nos romperá el corazón, es el mayor acto de entrega que existe.
¿Por qué quienes sienten una gran responsabilidad en la vida, quienes son muy autoexigentes, perfeccionistas o son personas cuidadoras por naturaleza, experimentan una culpa mucho más intensa y persistente?
Pues porque existe una creencia muy profunda, muchas veces inconsciente, de que deberían haber podido con todo. Puede que se digan frases como “siempre se puede hacer algo más”, “fallar no es una opción”…
Sin embargo la realidad es, que no se puede controlar la vida ni sus circunstancias, ni la enfermedad, ni el cuando, ni el cómo…
No siempre se puede salvar, esto es así, y sé que puede ser terriblemente doloroso y duro de aceptar, pero sólo somos humanos, sin superpoderes a los que poder acudir cuando las cosas se complican.
No puedes sostener lo insostenible sin quebrarte aunque la voz de la culpa te recrimine lo contrario.
Y aunque lo hayas intentado TODO, aunque hicieras todo lo posible con la situación, circunstancias y conocimientos que tenías en esos momentos, el sentimiento de culpa no lo va a tener en cuenta así que decide quedarse como un eco emocional. Pero ese eco NO es verdad.
Como señala el psiquiatra Enrique Rojas, la culpa excesiva suele estar ligada a una autoexigencia que nos hace asumir responsabilidad sobre lo que en realidad estaba fuera de nuestro control.
coloca tu mano sobre el pecho y pregúntate con total sinceridad ¿te sientes culpable o eres culpable?
Tener clara esta distinción puede ayudarte a ver tu proceso desde otro enfoque más consciente y por tanto ayudarte a avanzar en tu proceso.
– Culpable es quien actúa con intención de causar un mal, así de sencillo y llano. Obra el mal a propósito.
– Responsable es quien vela por el bienestar del otro, incluso cuando duele. Y no, no tiene superpoderes aunque nos pese. Este responsable puede sentirse culpable (sin serlo) por los patrones sociales aprendidos, por el nivel de exigencia, por creencias, cultura…
Tú, que acompañaste a tu peque hasta esos momentos finales, que quizá estuviste presente, que lloraste, que decidiste pensando en su alivio… NO eres culpable. Fuiste su humano responsable. Y lo liberaste, por amor y con valentía pues sabías que te rompería el corazón.
Entender y disolver la culpa es posible.
La culpa no se “evita” negándola, ni intentando taparla con frases hechas o tratando de ignorarla, tarde o temprano vuelve, se hace un hueco en nuestro interior y anida siempre, dejando esa sensación de “haber podido hacer más”.
La culpa puede disolverse cuando se entiende y se resignifica. Si quieres entender en profundidad por qué aparece este sentimiento y cómo se manifiesta, te lo explico en detalle aquí: culpa en el duelo animal.
Como experta en duelo animal y especialista en culpa, acompaño especialmente este tipo de procesos desde la raíz trabajando profundamente con ejercicios específicos, rituales simbólicos, meditaciones y dinámicas que te ayudarán a liberar ese peso y a recolocar ese amor que ha sido velado por este sentimiento tan paralizante y denso.
Cuando la culpa empieza a deshacerse, es posible recordar sin que duela tanto, es posible volver a conectar con el amor, sin miedo a olvidar.
Y sí, es posible perdonarte, porque eres tú, la que debe concederse el perdón, pues tu peludín no tiene nada que recriminarte, al contrario, le liberaste del sufrimiento y el dolor físico.
No importa el tiempo que haya transcurrido, estás a tiempo de dar ese paso hacia el alivio. Estoy aquí para acompañarte a cruzarlo, con respeto, sin juicio y desde lo más profundo.
En Cartas desde Sirio te acompaño para aliviar tu dolor y disolver la culpa. Puedes convertir la ausencia en presencia simbólica y puedes sacralizar tu duelo, vivirlo como una forma de amor profundo, ya que el dolor que atravesamos es la sombra del amor que compartimos.
Si sientes que necesitas sostén y rumbo escríbeme ante cualquier duda a zara@cartasdesdesirio.com y comparte este artículo con quien creas que pueda necesitarlo.
No estás sola en este camino, entiendo tu dolor porque yo también pasé por una eutanasia y sé bien el dolor y la culpa que aflora… Puedo ayudarte, permite que lo haga.
Sanar es un acto de amor que puedes ofrecerte y ofrecerle, porque cuando tú sanas, su legado vive en ti transformando ausencia en presencia.
Si conoces a alguien que esté pasando por el duelo animal, ¡compártelo! Juntos, podemos crear una red de apoyo y comprensión en estos momentos tan difíciles.
Te envío un gran abrazo,
Zara Avis | Duelo Animal | Especialista en Culpa
@cartasdesdesirio
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