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¿Por qué el Tiempo

no cura el Duelo Animal?

Seguro que muchas veces has oído: “tranquila, el tiempo todo lo cura” incluso es posible que tu misma lo hayas dicho en infinidad de ocasiones. Pero por muy reconfortante que suene, lo cierto es que no es verdad.

Si lo fuera, sólo habría que dejar pasar los días, semanas y meses para que un trauma, un dolor o un miedo desaparecieran mágicamente, no serían necesarias las terapias ni los gabinetes de psicología.

Es hora de cambiar ese tópico por “el tiempo cura cuando hay trabajo interno“, si no existe ese trabajo lo que hacemos es esconder los problemas, las emociones y el dolor debajo de la alfombra para no mirarlos cara a cara. ATENCIÓN SPOILER: llegará el día en que tropieces con ellos y te hagas mucho más daño.

Queda claro: el tiempo, por sí solo, no cura pero sí genera distancia. Y si no se hace un trabajo interno real, esa distancia se llena de culpa, tristeza enquistada y heridas no resueltas.

Cuando perdemos a nuestro peludín, el dolor puede ser tan profundo y desgarrador, que si tenemos las herramientas adecuadas confiamos en que pasen los días, las semanas o los meses y que, por arte de magia, el sufrimiento disminuya, pero no lo hace, de hecho habitualmente empeora llegando a cuadros de depresión profunda de los que luego cuesta aún más salir.

El duelo es una herida en el alma y como cualquier herida… necesita cuidados (aunque escueza al principio ayudará a cicatriz mejor). Nadie se curaría una herida profunda poniéndole una tirita sin limpiar, sin revisar si supura, sin dejarla respirar… Si se hace así provocaría una infección, más dolor… y no cicatrizaría.

Con el duelo ocurre lo mismo: evitar (repitiendo que no es el momento de tratarlo o llenando la agenda para evitar parar y sentir), reprimir emociones y contenerse (si nuestro entorno no sabe sostenernos o estamos solos), forzarse a “pasar página” sin haber sanado… no ayuda, solo ralentiza y complica.

el tiempo solo no cura duelo animal

¿Qué pasa si no transitas el duelo?

Lo que no se siente, se queda atrapado, como decía Jung “lo que persiste resiste pero lo que aceptas transforma”.

El dolor no resuelto se manifestará en forma de: ansiedad, culpa permanente, apatía, insomnio, tristeza crónica o incluso incapacidad para vincularte con un nuevo animal sin sentir que estás traicionando al anterior. ¿Te suena?

Muchas personas viven un duelo evitativo: no hablan de su pérdida incluso ni de su peque, evitan emocionarse y recordar. Se convencen de que o ya lo superaron o que el tiempo hará magia, cuando en realidad, solo han encapsulado el dolor.

Como si el corazón se hubiera quedado congelado en el momento de la pérdida, pero evitan mirar en su interior para comprobarlo. Es habitual llenar la agenda de actividades, no pasar por casa, ampliar la familia casi inmediatamente con otro peludín nuevo… evitando por todos los miedos conectar con el dolor y enfrentar lo que ha ocurrido.  Esta situación, impide que se desarrollen herramientas para el duelo y cualquier pérdida y llegará el día en que todo ese dolor reprimido y evitado haga saltar todo por los aires, porque créeme, el que no mires, no va a hacer que desaparezca.

Tenemos que tener claro que sanar el duelo animal no significa olvidar, ni traicionar ni que vayamos a quedar anclados en el dolor por siempre si tenemos las herramientas adecuadas. Sanar significa aprender a recordar con gratitud y sin que duela como esos primeros día.

Como experta en duelo animal te diré que es un proceso activo y valiente que requiere compromiso con uno mismo para poder avanzar en la dirección correcta, mirar de frente a lo que se siente, identificarlo (para poder gestionarlo), permitir que se exprese (para poder soltarlo) y caminar, poco a poco, por sus diferentes fases.

Sí, lo sé, muchas veces curar escuece, como cuando limpias una herida y pica, y molesta… pero sabes que eso es lo que evita que se infecte. Sabes que precisamente eso es lo que hará que cicatrice bien.

En Cartas desde Sirio caminamos juntas y mi acompañamiento no es un parche emocional a modo de tirita, ni una charla vacía llena de frases bonitas. Te contaré VERDAD y te diré justo lo que necesitas saber y que nadie te está contando. Disolveremos esa culpa y soltaremos el peso del dolor sin soltar el del amor.

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Te ofrezco un espacio seguro donde puedes mostrar tu dolor sin miedo, ni censura, ni juicio. Un lugar donde tu peludín es honrado y donde recuperaremos la voz de su legado para que puedas guiarte siempre. Un lugar donde la culpa se disuelve, donde construimos rituales y herramientas para que tu corazón no se quede detenido en el momento de la pérdida y puedas avanzar hacia tu bienestar.

No tienes que esperar pasivamente a que el tiempo haga su parte porque sabes que no sucederá nada bueno esperando una magia que no va a ocurrir.

Lo que sana es lo que haces con ese tiempo.

Si decides atravesarlo con amor, con sinceridad y con guía… la herida se convierte en cicatriz y esa cicatriz en legado.

Si sientes que sigues atrapada en el duelo o que no logras cerrar esa etapa, escríbeme. Estoy aquí para ayudarte a que el recuerdo de tu peludín no sea una fuente de dolor, sino un motor de transformación.

El vínculo con tu peque fue sagrado, mereces que el camino al bienestar también lo sea.

Sanar es el mayor acto de amor que puedes ofrecerte y ofrecerle, porque cuando tú sanas, su legado vive en ti transformando ausencia en presencia.

Espero que esta información te haya ayudado. Escríbeme ante cualquier duda a zara@cartasdesdesirio.com y comparte este artículo con quien creas que pueda necesitarlo.

Si conoces a alguien que esté pasando por el duelo animal, ¡compártelo! Juntos, podemos crear una red de apoyo y comprensión en estos momentos tan difíciles.

Te envío un gran abrazo,

Zara Avis | Duelo Animal | Especialista en Culpa
@cartasdesdesirio