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Entendiendo el Duelo Animal: Etapas y Cómo Aceptar la Pérdida de Nuestros Animales
El duelo por la pérdida de un animal es una experiencia profundamente dolorosa a la que muchos de nosotros nos hemos enfrentado en nuestras vidas. Hoy voy explicarte brevemente qué es el duelo animal, sus etapas y cómo podemos navegar por este proceso.
¿Qué es el Duelo Animal?
Es el proceso que experimentamos tras la muerte de nuestro peque. Este tipo de duelo debería ser tan válido y significativo como el duelo por la pérdida de un ser humano sin embargo sigue invalidándose socialmente.
A pesar de que instituciones como la Asociación Americana de Psicología (APA), haya descrito que los vínculo que formamos con nuestros animales son tan fuertes como los que tenemos con amigos o familiares (y en muchas ocasiones son mucho más estrechos y fuertes), no ha conseguido que en nuestros entornos se validen sus duelos; esto añade aún más devastación tras la pérdida de nuestros peludos, emplumados o escamosos.
Etapas del Duelo Animal:
El duelo animal puede manifestarse en varias fases no lineales y de intensidad y duración variable, del mismo modo que en el duelo para seres humanos. El modelo más utilizado para entender cada etapa sigue siendo el de Elizabeth Kübler-Ross.
1. Negación: Al principio, es posible que no podamos aceptar la realidad de la pérdida. Podemos pensar que nuestro animal simplemente está ausente y que volverá. Podemos tener lagunas de memoria, desorientación… Se trata de una sensación que nuestro cerebro genera para protegernos de ese shock inicial. Nos dice “no está pasando esto…”
2. Ira: A medida que la realidad se asienta, podemos sentir enojo y rabia. Esto puede dirigirse hacia nosotros mismos, hacia los veterinarios, cuidadores, hacia la situación en general o la vida misma.
3. Negociación: En esta etapa, podemos intentar hacer tratos con nosotros mismos o con el universo, deseando que las cosas fueran diferentes. Los “y si” se instalan en nuestra mente buscando la manera de cambiar el final “y si no hubiera cruzado por ahí…”, “y si no le hubiera soltado…”, “y si no hubiera abierto la ventana”, “y si no le hubiera dejado con esa persona…”, “y si no le hubiera llevado a esa clínica”, “y si hubiera estado más atento/a...” Estas negociones hipotéticas pueden ser infinitas. LA CULPA suele aparecer en esta fase y solemos arrastrarla más allá del duelo si no aprendemos a manejarla correctamente.
4. Tristeza/Depresión: La tristeza profunda puede invadirnos, y es normal sentir una gran pérdida y vacío. Hemos dejado de negociar y ahora somos conscientes del vacío, de la ausencia… el dolor se hace mucho más hondo y profundo. Es habitual que lo que antes nos gustaba o nos provocaba placer ahora ya no lo haga, puede que nos aislemos socialmente, o incluso que disimulemos esa tristeza ya que socialmente no se entiende que “aún estés así por tu perro, gato, loro…” Esta etapa puede asustarnos, parece un paso atrás ya que la tristeza es muy honda, pero no, no retrocedemos forma parte del proceso del duelo. Estamos aprendiendo a vivir sin su presencia física.
5. Aceptación: Finalmente, llegamos a la aceptación de lo ocurrido. Esto no significa que hayamos olvidado a nuestro animal, ni que lo estemos traicionando (ni a su memoria), sino que hemos encontrado una manera de vivir con su ausencia. Hemos aprendido a recolocar el amor que le profesábamos. En esta fase podemos ver más claramente las enseñanzas que nos legó nuestro animal a lo largo de su vida y todo lo aprendido tras el duelo. Volvemos a abrirnos al amor (si así lo deseamos), pues la herida, aunque sigue habiendo una cicatriz ya se ha cerrado o está cerca de hacerlo.
Hay corrientes en las que se añade la Culpa como otra etapa más del duelo. Personalmente no la incluyo como etapa ya que muchas veces este sentimiento traspasa el propio duelo y queda enquistado durante años una vez pasado el duelo. Mi método trata la culpa como un protagonista más que suele florecer durante este proceso pero cuya raíz es profunda y suele provenir de estados y creencias anteriores, aunque el duelo la destapa y hace que explote.
También hay quien añade una última etapa llamada Restablecimiento, en el cual la persona se plantea qué debe llevar a cabo para llenar el vacío de la pérdida y experimentar de nuevo la felicidad. En mi caso tampoco la incluyo como una etapa del propio duelo ya que mi método desde el primer momento ofrece herramientas para construir, e integrar, no se trata de “llenar vacíos” sino de aceptar la pérdida y recolocar todo ese Amor, darle un espacio a la conexión con nuestro animal, sin olvidarlo, ni sustituirlo, adaptándonos poco a poco.
Bien es cierto que las grandes crisis y pérdidas destapan facetas y anhelos, miedos y creencias que desconocíamos. Muchas veces nuestro interior nos pide una transformación más profunda, dirigirnos a nuevos destinos, proyectos o modos de vida. Habrás escuchado que el propósito viene de unir tu talento con aprendizajes dolorosos, (en mi caso así fue), todo esto lo desarrollo en el servicio Conquista y Reina, donde tras tener un acompañamiento completo al duelo seguimos con una acompañamiento individual para profundizar y conseguir esos cambios, ese nuevo rumbo, esa expansión personal o profesional.
¿Qué ayuda durante el Duelo Animal?
1. Permítete sentir: Es fundamental permitirte sentir todas las emociones que surgen ya que cada emoción tiene una función. Decía Jung que a lo que te resistes, persiste y lo que aceptas te transforma. No hay una forma “correcta” de llorar la pérdida de nuestro peque, hay personas que sentirán más aguda una fase que otra, fases que se solapan, que regresan… Cada duelo es único y así debe tratarse, por eso es tan importante ser acompañado por un experto en duelo animal.
2. Hablar sobre tu pérdida: Compartir tus sentimientos con amigos, familiares o grupos de apoyo puede ser muy útil y puede marcar la diferencia. Comentar alguna anécdota, momentos compartidos… puede ser un gran alivio. Si en tu entorno no comprenden tu estado o invalidan tus emociones, busca apoyo de un experto o comunidades de duelo animal.
3. Crear un homenaje: Considera hacer un homenaje a tu peque, como un álbum de fotos, una ceremonia, un altar o incluso plantar un árbol en su memoria. Honrarás su vida, su memoria y te ayudará a cerrar la herida. La importancia de los rituales y la tradición de honra a los ancestros es algo que en Cartas desde Sirio se tiene en cuenta.
4. Busca ayuda de un experto: Si sientes que el duelo es abrumador y no puedes manejarlo, si tienes mil dudas, si el dolor es demasiado agudo, ni no sabes cómo gestionar la tormenta emocional… no dudes en buscar la ayuda de un profesional que tenga experiencia en el duelo animal.
Debes saber que… el duelo animal es un proceso natural y necesario que refleja el amor y la conexión que compartiste con tu animal. Que el dolor que sientes es proporcional al Amor que le diste. Al reconocer y validar nuestras emociones, podemos comenzar a sanar y recordar a nuestros compañeros peludos con cariño.
No estás sola en este camino. La sanación es tan real como el dolor que sientes. Y sanar, no es olvidar. Estoy aquí para apoyarte y ser tu compañera en este viaje tan desafiante y difícil. Puedo ofrecerte recursos que te ayudarán a sobrellevar tu pérdida.
Escríbeme ante cualquier duda a zara@cartasdesdesirio.com y comparte este artículo con quien creas que pueda necesitarlo.
Te envío un gran abrazo,
Zara Avis
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